Castro de Baroña

Castro de Baroña

La belleza y singularidad de este castro reside en el lugar elegido por sus habitantes para levantar su urbe. Está situado en una pequeña península rocosa, separada de la tierra por un istmo de arena. Fue ocupado entre los siglos I a. C. a I d. C.

En el istmo que une el poblado al castro nos encontramos con la primera medida defensiva, un foso de 4 metros de ancho y 3 de fondo. A continuación, una segunda muralla formada por 2 muros paralelos de piedra y arena. De esta manera, antes de llegar a la muralla principal que rodeaba el castro, tenemos las dos primeras murallas paralelas que servían de primera defensa.

Nos encontramos luego con un triple encintado de muros paralelos y escalonados  que terminan en la puerta de entrada, flanqueada por una torre. Probablemente debido a la situación geográfica del castro, en la zona sur, de más difícil acceso por las rocas, el muro no es triple, sino que es un muro sencillo.

Pasando los elementos defensivos, tras la puerta de entrada,  llegamos a unas escaleras bien conservadas que nos llevan a un poblado dividido en dos. En un nivel inferior, la zona sur, con las primeras construcciones y los restos de la torre que flanquea la puerta; y la zona norte, separada de la anterior por una muralla más, a la que llegamos a través de otra puerta con escaleras también muy bien conservadas, con construcciones de mayor tamaño.

En la totalidad del conjunto se conservan aproximadamente unas 20 viviendas de planta circular u oval, sin puertas ni ventanas y con banco corrido en todo el perímetro.

Como dijimos en un principio, estamos ante un castro marítimo no sólo por su situación geográfica sino también por el medio de vida de sus habitantes. Gracias a los restos encontrados comprobamos su intensa relación con el mar. Los restos se encuentran acumulados en una zona del Castro denominada “concheiro“,  llamada así por la cantidad de conchas de moluscos y mariscos amontonadas. Los habitantes del Castro de Baroña recogían  marisco en la playa y los acantilados y practicaban la pesca. Entre los restos de los concheiros se encontraron anzuelos y demás utensilios necesarios para la actividad pesquera así como espinas y vertebras de pescados.

El poblado castrense se cree que era casi autosuficiente, aunque no se encontraron restos que permitiesen el almacenamiento de agua, por lo que debió ser preciso ir a buscarla al exterior.

Otras actividades que se desarrollaron en este Castro son la minería y la metalurgia. En la zona norte hay  un horno en el que se trabajó, como en la mayoría de los castros, el bronce y otros metales como oro y hierro.

Se encuentra a unos 5 minutos de nuestro restaurante.